Usabilidad:
reconciliando la forma y la función
Los que trabajamos en Diseño Gráfico, en realidad, en cualquier disciplina que se vincula a lo proyectual (desde Arquitectura hasta Diseño de Imagen y Sonido), nos hemos visto envueltos desde hace años, en el eterno dilema del funcionalismo/racionalismo, opuesto diametralmente al concepto de forma/ornamento/belleza.
A lo largo de unas cuantas décadas ya, ha quedado demostrado que, tanto en Diseño Gráfico, como en cualquier otra actividad, los fundamentalismos sobre una u otra postura, nos llevan a cometer errores inconmensurables, y a enrolarnos en ciertas "tendencias" o "formas de pensamiento", que terminan condicionando nuestro desempeño como profesionales.
En este pequeño artículo, lo que quiero plantear es una revisión de estos aspectos, función y forma, que tan bastardeados han sido durante años, pero esta vez volcándolos a un nuevo enfoque de análisis: la tan de moda usabilidad.
Haciendo una búsqueda rápida a través de Google, encontramos unas cuantas definiciones del término, bastante atractivas y complementarias:
- Según Jakob Nielsen, autoridad mundial en la materia, la usabilidad se define como un atributo de calidad de una página o sitio web, que determina la facilidad de la interfaz para ser utilizada. La palabra también se refiere a los métodos para mejorar la facilidad de uso durante el proceso de diseño.
- En el contexto de las aplicaciones informáticas, se refiere al conjunto de características que inciden en la utilización, atendiendo a cualquier contexto o tipo de usuario.
- Cualidad que tiene un algo de ser usado con facilidad para el fin al que ha sido destinado. Así, una herramienta es muy usable cuando con ella se puede hacer fácilmente el trabajo para el que se fabricó y el usuario no necesita explicaciones sobre cómo usarla.
Revisando estas definiciones, yo podría definir a Usabilidad, como el valor que posee un diseño, plasmado fundamentalmente en la web, que permite su fácil e intuitiva utilización por el usuario/navegante, así como también un amplio soporte de plataformas y navegadores/clientes donde será visualizado. Así, ponemos no sólo en primer plano a la facilidad de utilización, sino también un amplio espectro de tecnologías y sistemas que podrán decodificar sin mayores problemas, y con un criterio muy similar, nuestro diseño.
Ahora, ¿qué tendrá que ver todo esto con el planteo inicial que hice relacionado a forma/función?
La Usabilidad acerca posiciones en ambos extremos: porque justamente lo que hace no es sólo llamar nuestra atención para crear diseños y contenidos 'usables' o útiles, sino que también plantea una importante parte estética en la cuestión, que esta íntimamente relacionada con la faceta intuitiva y amigable de la interface del sitio, que es la que en definitiva va a vincular los contenidos con el usuario.
Aquí es donde radica la diferencia y lo que creo sumamente interesante de este concepto: la simbiosis. La Usabilidad nos propone un puente entre la forma (diseño web) y la función (utilidad y arquitectura de esos contenidos, adaptables a la forma).
Como tecnologías referentes de este paradigma, aparecen:
- La parte de contenidos o estructural, diseñada en xhtml (con sus diferentes variantes), altamanente estandarizada para que los tags, el formato del documento y los diferentes modificadores sean validados correctamente, eliminando así lo que conocemos por código invalido (siempre y cuando se respeten las especificaciones, claro).
- La parte visual y de organización espacial/esética, en CCS, Cascade Style Sheets, u hojas de estilos, que no sólo formatean los elementos a nivel estético, sino que también los posicionan en la página.
- Estas tecnologías separan la presentación visual de la arquitectura de datos del documento.
De esta feliz conciliación entre forma y función, podemos ver hoy en día una web orientada mucho más a los contenidos y su correcta visualización, que a la espectacularidad de la animación de sitios Flash de hace unos 10 años.
Actualmente podemos diseñar un sitio web con cientos de tipo de visualizaciones o 'skins' distintas, sin tocar una sola línea de código html. Basta chequear uno, sino el precursor, de los colectivos pro usabilidad en la web, el CSS Zen Garden , donde el código xhtml, es "interpretado" por cientos de diseñadores web, con las más distintas influencias y posturas para plasmar el diseño. El código html por un lado (la función, si se me permite la analogía), y la forma (la plantilla CSS con sus imágenes asociadas), por el otro lado.
Dejando de lado los fundamentalismos, y sumando los dos recursos, uno orientado a lo funcional, y el otro a lo estético, podemos darle una carga más sensible a esa función, y lograr del diseño web, algo útil, y porque no, bello y amigable a la vez.
Por Eduardo Cesario








