Para qué sirve una buena idea

Siempre que se habla de ideas, particularmente en diseño gráfico, se busca llegar a lo inimitable y completamente original. Esos postulados nos llevan a una insondable búsqueda de "la idea", que le vuele la tapa de los cesos de los potenciales receptores. Reviendo este tema, lo primero que se me ocurre decir es: de nada sirve nuestra idea genial, si es imposible de bajar gráficamente en algo rápidamente reconocible. Una buena idea no necesariamente es compleja, es más, por lo general es bien simple y directa.
Esta pequeña introducción al tema, es para situarnos en la utilidad de una idea a la hora de emplearla en el proceso de diseño: muchas veces escuchamos que un buen diseño lleva consigo no sólo un atractivo visual y una pertinencia (coherencia) con el comitente (cliente), sino que también debe ser respaldado por una buena idea, un buen concepto.
Totalmente Cierto. Nada que decir frente a eso.
Ahora, lo que intento volcar en estas líneas, es una sugerencia, una observación, sobre la utilidad de la idea en nuestro diseño, supongamos, un isologotipo. En principio, como ya vimos más arriba, la buena idea potencia directamente la buena resolución gráfica, digamos que se retroalimentan para producir, en nuestro caso, un símbolo poderoso e inolvidable.
Pero poco se dice de la idea como verificadora de nuestro proceso de diseño.
¿Cómo sabemos si nuestro logotipo realmente esta comunicando eso que tanto deseamos?
Por lo general confiamos en la buena voluntad de nuestros colegas, para que nos den una devolución sobre nuestro trabajo, y su verificación en la realidad. Ese es un muy buen paso, porque nos ahorramos toda nuestra subjetividad, para que otros descubran en nuestro trabajo posibles fallas, o que nos den sugerencias de otros caminos alternativos para arribar a un mejor resultado.
Pero una vez que nos hemos asentado mínimamente en la proyección del diseño, en la generación de la idea y en la excusa gráfica que dará forma definitiva a nuestra creación, la idea se constituye como el mejor método de control que tenemos nosotros mismos, para ir auto-corrigiéndonos y testear nuestro trabajo.
Si mi idea fue generar sensación de dinamismo, por ejemplo, una posible resolución sería la de buscar algún objeto figurativo que remita a ese concepto, e intervenirlo inteligentemente para darle una nueva significación, creando así un nuevo símbolo.
Al yo mirar mi trabajo, debería reconocer que mi marca está comunicando esa idea, ese valor.
Allí es donde la idea resignifica todo el proceso, y le da un cierre, o nos indica que algo elegimos mal en el desarrollo del mismo: bocetos, conceptos, bajadas, paleta de color, tipografía, etc.
En resumidas cuentas:

  1. Una buena idea no necesariamente tiene que ser compleja.
  2. Por lo general, las ideas simples, son más directas y fáciles de resolver.
  3. La idea/concepto se retroalimenta directamente con una buena resolución gráfica.
  4. Esa misma idea, me servirá como método de control sobre mi trabajo, para chequear su efectividad en potenciales receptores.

Desde luego que este breve ensayo apunta a nuestra faceta de creatividad y auto exigencia, para poder arribar a un resultado satisfactorio frente a nosotros mismos, en primera instancia.
Luego el resultado de nuestro trabajo puede ser sometido a estudios de marketing, a la percepción de nuestro cliente, etc., pero el poder llegar a un resultado que nos satisfaga a nosotros mismos como profesionales, es fundamental para poder luego, sostener nuestro diseño y afianzarnos como diseñadores gráficos creativos.

Eduardo CesarioLa Criatura Creativa

3 Responses to “Para qué sirve una buena idea”

  1. javier de la riviera Says:

    es muy interesante tu articulo, estoy de acuerdo en todo lo que dices aunque si te soy sincero entre en la pg de revote, pensando por el titulo: ¿para qué sirve una buena idea? que se refería a cual es la finalidad de esa buena idea, a quien beneficia, que hace por el hombre esa buena idea, desde mi punto de vista hay un tipo de arte que apunta hacia la vida, hacia lo humano y otro que apunta hacia la abyección de esto mismo, por lo tanto para mi deja de ser arte, ese es el caso de la publicidad y de bastante cine que veo.

    Si todo ese potencial creativo que teneis los publicista estuviera al servicio de algo bello y humano que hermoso sería. No sabes la repugnancia que puede llegar a darme los nuevos anuncios de corte humanista, como el que utilizan un texto de Cortazar bellisimo que el mecanismo publicitario degluye y lo convierte en mierda o el anuncio que utiliza la piramide de las necesidades de Maslow para en el maximo nivel de autoarrealizacion ponerte el coche, es penoso, tu que piensas realmente sobre esto,me interesaria saber la opinión moral, (me da coraje esta palabra pero bueno) sincera de un publicista

    http://javierdelaribiera.blogspot.com/

  2. Eduardo Cesario Says:

    Hola!
    Bueno, primero que nada, gracias por escribir…
    Si entraste de ‘rebote’ no lo se, te comento que este blog es básicamente de diseño gráfico, fotografía y música. Por ende, el título se refiere al contexto donde escribo: un blog de diseño fundamentalmente.
    No soy publicista, soy diseñador gráfico y fotógrafo. Cuando hablo de una buena idea me refiero básicamente a la idea en el proceso creativo al servicio de la gráfica, no a la publicidad (aunque es aplicable a ambas). Por supuesto, cualquier extremo hace que las buenas ideas prostituyan el mensaje y lo tornen en una carnicería, coincido contigo en eso. En lo que a mi respecta, yo siempre busco una buena idea para poder comunicar, no agredir ni camuflar metamensajes, y en esa dirección apunta el artículo y mi filosofía como profesional.
    Un abrazo.

  3. zoraida Says:

    me gustaria saber mas diseño grafico

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