Ayer viajando para el estudio venía leyendo un libro, muy recomendable, "Free Play" (de Stephen Nachmanovitch), y escuchando unos soundscapes de Robert Fripp. Estaba bastante ensimismado en la lectura, ya que había preparado mi propio microclima, ayudado por la música etérea y minimalista, que sin lugar a dudas ayudaba a concentrarme aún más en el libro.
De modo casual, el capítulo que estaba leyendo trataba el tema de la Obra y la producción artística basada en la improvisación. Casi como "guionado", fue que un momento de silencio músical me permitió escuchar un fragmento de un diálogo entre una mamá y su hija, que tendría algo así como 6 o 7 años:
Mamá: -Hoy hay una obra a las 3 y media para chicos..
Hija: -Pero la obra la hacemos o la miramos?
Esta respuesta, sorprendió a la mamá, pero no creo que tanto como a mí. Yo seguía absorto en la mezcla de semejante respuesta, la lectura filosófica sobre la producción artística, más la suma de los soundscapes.
Me quedé pensando largo rato, sobre como el entorno, el mundo, el arte, los medios, la observación, el aprendizaje, la vida en sí, todo va cambiando a un ritmo muy vertiginoso. La nena se preocupó en saber si sería protagonista, si "haría" la obra. Este conjunto de palabras, tiene un increíble contenido psicológico, una madurez y una retórica increíble para una nena pequeña.
¡A que nivel la vida infantil se tornó en interacción!
En vano sería ponerme a recordar una situación análoga en mis recuerdos más lejanos… hoy los chicos se preocupan por absorver arte, por entrar al mundo, en incluirse, formar parte del todo. Me parece increíble y quería compartirlo en el blog, ya que creo que esto nos da las pautas bien claras por donde viene la realidad, y la percepción de hoy en día.
Es un elemento clave para entender nuestro entorno, y sacarle el mejor provecho como profesionales.
Eduardo Cesario![]()

