
Después de haber estado dedicado una buena parte del tiempo en el blog nuevo, con ansiedades y urgencias auto infligidas mediante, ahora lo que pasa en mi es la calma después de la tormenta.
¿Y eso que significa?
Estoy con crisis post parto. Después de dar a luz a la última bestia, el nuevo Orgánica Creativa Cinnamon (lo que estás viendo ahora), no se ahora por donde emepezar a escribir: Diseño, fotografía, música, diseño web…
Y porque no hablar del vacío post-creativo. Buen punto.
Esta sensación de haber canalizado energía en el proceso de diseño y concepción del blog, que tranquilamente podría transmutar a cualquier proyecto, deja luego este estado: ahora no se con que llenar ese espacio. Y la respuesta sería más que obvia: disfrutar de esto.
Así que sin querer queriendo, el post va por el lado catártico, y parece un tema interesante de poner sobre el tapete: el miedo al vacío, ya sea hablando de composición gráfica, de una foto, de tiempo libre, o de nuestra propia vida.
¿Será que estamos todos muy acostumbrados a “llenar” con sonidos, imágenes, líneas, textos, comentarios y músicas nuestra existencia, no dejando lugar a que juegue el ser propio?
¿El ser nosotros mismos, sin ornamentos?

