Grunge Pop, para el diseño de KiteSpirit.

El otro día repasaba un poco las cuestiones estéticas y de gráfica a la hora de diseñar. Inevitablemente (y también concientemente) el estilo que me identifica es el de colores saturados, contraste, mucho trabajo vectorial y orgánico sobre las formas.
Parecería que esta tendencia orgánica y saturada, sería irreconciliable con otras corrientes gráficas.
Es así que empecé a diseñar los isologotipos para KiteSpirit , un proyecto que pretende propulsar el Kitesurfing (un deporte relativamente nuevo, que hace convivir el surf, windsurf, wakeboard y demás deportes acuaticos) en el medio local.
Los conceptos o lineamientos generales fueron libertad, aire libre, naturaleza. Basándome en la idea de integridad, equilibrio con el medio ambiente y algunos rasgos de las otras palabras, arribe a un isologo globalizador de la propuesta.

A esta forma de diseñar, con formas claras, orgánicas y vectoriales, le faltaba algún aderezo gráfico para hacerlo convivir exactamente con la idea a comunicar, mejor dicho, con la estética que maneja el público surfer: estampados, fondos con texturas, tipografía rota, en síntesis, la famosa onda Grunge, impuesta en los 90's por el reconocido David Carson, en cuanto a lo visual, y un sinfín de bandas de rock (Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden, etc).
Pese a que no es una de mis estéticas favoritas, me pareció más que pertinente incluirlo en el plan de diseño, con el fin de poder flexibilizar la propuesta gráfica con dos estéticas que suman desde dos lados completamente distintos.
Es así que decidí combinar los colores brillantes, formas planas y orgánicas, con suciedad, texturas y formas más anárquicas. El resultado: GRUNGE POP!
En principio, dos corrientes gráficas que me parecían completamente incompatibles, han sido puestas en común al servicio de un proyecto que requiere un toque novedoso sobre lo ya creado: si me hubiera limitado a seguir la tendencia existente en el mercado, hubiera decantado en un diseño prototípico, encasillado en lo ya existente.
Lo interesante en todo esto, es empezar a visualizar, que si bien uno no simpatiza con ciertas estéticas (como pasa con la música), eso no inhibe la posibilidad de integrarlas a trabajos que así lo requieran.
Creemos como estudio que del fruto de la inspiración e investigación, se llegó a una identidad novedosa para este tipo de productos.
Eduardo Cesario













